Mostrando entradas con la etiqueta de burlarme de ustedes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta de burlarme de ustedes. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de agosto de 2011

¿Peor que animales?

Todos ustedes estarán familiarizados con mi misantropía -y en caso contrario, pueden remediarlo con un vistazo ligero a este glauco blog-, son concientes de que mi desprecio a la humanidad no se limita a lo que ya es considerado estúpido o patético, sino que también abarca varias cualidades que en momentos repentinos me da por rebajar a la categoría de defectos, y sobretodo saben -o deben saber- que me ofende ser llamado humano. Admito, sin embargo, que en ocasiones contadas -MUY contadas- llego a usar la palabra humano como un halago a las ficciones que se caracterizan por un agradable realismo y carecen de los estúpidos ideales que vuelven a la lectura sosa y mediocre.

Teniendo bien en claro esto, puedo agregar que de acuerdo a mi filosofía personal, que es bastante semejante al satanismo -a veces de plano me declaro satanista -, el ser humano es sólo otro animal, ni mejor ni peor que un elefante, gusano u oso de circo. No voy a negar que los homo sapiens tiene bastantes virtudes, pero de nombrarlas lo hago con la misma "frialdá" con la que puedo decir que las cucarachas son resistentes a la radiación, muy adaptables, veloces y sociables.

Ya explicado todo lo anterior, os contaré a qué -ingados viene todo esto. Resulta que el otro día iba yo caminando por Reforma cuando llamó mi atención un letrero en la parte superior de unas cajas metálicas -cuyo propósito ignoro- en el cual se leía lo siguiente "El éxito a toda costa nos hace peor que los animales". Y me dejó pensando ¿Por qué manejan la palabra "animales" como si se tratara de algo malo?¿ Por qué hacerlo como si tener escamas o plumas fuera la peor ofensa que se pudiera nombrar?

Y llegué a la conclusión de que la humana es una especie demasiado egocéntrica. Así que simplemente os bajaré los humos: Para aquellos que apoyen la evolución, temo informarles que sólo son changuitos que tuvieron suerte. Para los que practiquen una de las llamadas "religiones de Abraham", lo siento, pero la única especie que -el puto- Dios expulsó del paraíso fueron las personitas.

Puede que haya otros animales que hagan la guerra, maten por diversión y hagan otras tantas curiosidades pintorescas que no se les deban mencionar a los niños pequeños, pero son los simios pelados quienes las hacen todas al mismo tiempo. Aviso, si os dan asco los sapos, me quedaría corto si dijera que el sentimiento es mutuo.

Dejaré esto aquí, pero espero que la humanidad sea conciente de que la bestialidad puede ser mejor que la hipocrecía evolutiva, que las manos tienen tanto mérito como las alas y que los humanos llevan muy poco tiempo en el planeta como para saber si en verdad un cerebro "desarrollado" asegura la supervivencia a largo plazo de la especie...

lunes, 4 de julio de 2011

Que todo lo ve...

Nope, lo siento, esto no va a ser un aborto de ensayo. Se los digo de una vez para que luego no intenten lincharme mientras gritan "Brujo, nos has traicionado".Por el momento no estoy de humor para atender turbas enfurecidas.
En caso de que alguien extrañara mis intentos de cuento, creo que esto es una buena noticia; para quienes los odian, creo que me divertiré de lo lindo atormentándoles.
(Por cierto, el cuento SÍ tiene título, es el del post)

-Por haberme humillado, de ahora en adelante cargarás con la maldición de no poder reconocer el verdadero amor.-dijo la anciana mientras se sacudía el cemento de su enchinchado rebozo.

La chica a la que se dirigía, por su parte, se le quedó mirando con una rostro de fastidio bien justificado. Sinceramente, aquel fósil andante había tenido la culpa de todo; desde no fijarse en el letrero con grandes letras rojas de "no pisar", hasta provocar con su histeria que el sacarle del cuadro de cemento fresco en el que se había atascado terminara en un aparatoso espectáculo que involucrara dos patrullas, un camión de bomberos y un cacofónico concierto de bocinas alentado por el "cuello de botella" que había causado por ineptitud para estacionarse de los conductores de los vehículos oficiales y -posiblemente en mayor medida- de la gente morbosa que se deleitaba con la ridícula escena.

¿Pero de qué era ella culpable? En caso de preguntarle a un ser supremo omniciente y justo, la respuesta sería la misma que la de ella: le dijo a la vieja que tuviera cuidado con el cemento, cosa que la señora seguramente interpretó como "no tenga cuidado, usted siga caminando como un sonámbulo descerebrado, al fin no pasa nada"...al quedar atrapada la anciana ella intentó ayudarla a salir y, cuando vio que no podía, decidió llamar a la policía.

Si tan sólo hubiera proseguido con su valemadrista existencia, deslizándose espectralmente por las húmedas calles de la ciudad mientras iba a la tienda para surtirse de los vitales café, chocolate y tabaco, importándole poco si la ambulancia que se oía a lo lejos iba por un gordinflón sufriendo un ataque cardiaco o por un mocoso recién atropellado. Oh, si tan sólo no se hubiera despertado de tan buen humor, si tan sólo el paradisiaco clima veraniego no la tuviera sonriendo como demente de filme barato...hubiera sido un día tan diferente.

El que no tuviera nada importante que hacer en el día no le daba derecho al universo -o ser supremo antes mencionado- de enviarle un evento que despilfarrara de manera tan atroz su tiempo, paciencia y fe en la humanidad.

Moraleja de la historia: la próxima vez que una estúpida anciana esté a punto de quedar atrapada en el equivalente urbano de las arenas movedizas, no molestarse por prevenirle o ayudarle.

Y en cuanto a la maldición, sinceramente poco le espantaban esas cosas a esta edad en la que se logra finalmente entender por completo a lo que se refiere la gente cuando dice cuentos para niños.