Hoy sentí un miedo del cual aún no estoy seguro que pueda recuperarme, sentí un miedo que me quemó las entrañas y me apuñaló en el corazón en el momento en que entró con ariete en brazos a mis oídos. Sentí llorosos los ojos y descolgarse a mi cara del perchero que hasta entonces había sido un rictus maniaco, un rictus sincero que obviaba una triste y tonta esperanza. Escuché con unos oídos que deseé sordos que me habían arrebatado una dicha egoísta, boba e inmadura que creí haber superado.Escuché, en fin, que alguien más lo amaba y, lo que es peor, que alguien más lo había hecho suyo.
Sentí que me ahogaba cuando voltee a ver a Samantha y busqué en su boca la burla y las palabras "Jaja, te lo han ganado" o "Iiii, que te están poniendo los cuernos" y no encontré más que una sonrisa que se veía satisfecha por haber librado su alma de una angustia que habíamos compartido. Dejé de sentir que me ahogaba porque ahora si me estaba ahogando y ella no se burlaba y yo no podía gritarle que si, que eso me destrozaba y no podía verla anonadada al darse cuenta que todas las bromas que había hecho sobre la, según ella, ficticia relación entre yo y Giovanni, habíanle salido con mortífera puntería y me picaban y escaldaban en lo más profundo porque en secreto, él sin saberlo y yo sin decirlo, lo he querido, amado y lo amo aún más.
(Oh, Jane, mi Jane Eyre, ¿qué harías tú ante este dilema?)
A salvo de Dios, de las balas y de ustedes si no me logran comprender.
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martes, 26 de febrero de 2013
No longer a special snowflake
Este crimen contra la humanidad fue cometido por
Brujo Malo de Ningún-Lugar
en
16:01
No hay comentarios:
Debo dejar:
a mi pobre Gio ser feliz,
de molestarme por mamadas,
de moquear,
de perder tiempo y empezar a trabajar,
que me lleven a la hoguera
sábado, 17 de noviembre de 2012
Estúpido amor
Si alguno de ustedes sospechó que mi falta de actividad por aquí se debía a un fenómeno bien conocido y documentado al cual se alude como enculamiento, pueden regalarse un pastelillo, porque estaban en lo completa y absolutamente correcto. Que esté escribiendo ahora, sin embargo, no denota ningún cambio en tal estado; más bien se debe a que, de una manera u otra, necesito algún lugar donde descargar la frustración que deriva de mi condición de (me da nauseas la palabra) enamorado. Yuck.
Hay varias razones por las cuales esto resulta problemático. La primera (y eso sólo porque es la que inmediatamente me vino a la mente) es que no estoy seguro desde hace cuanto. Podría ser desde hace cinco años, podría ser desde hace tres o podría ser desde apenas el mayo de éste. Esta incertidumbre se debe a las múltiples referencias a lo largo del tiempo transcurrido. Para dejar el asunto en peritas y manzanas y que resulte fácil de entender (tanto para mi como para ustedes) digamos que el individuo (sí, es un "el") me gusta desde hace 5, me dejó de caer en el hígado hace 4, me dí cuenta de que lo quería hace 3, estoy consciente de que me prende cabronamente desde hace 2 1/2 y me trae perdidamente enculado desde hace 7 meses.
La segunda es que algo bien conocido sobre mi se volvió problemático en un aspecto moral; mi maldad, mi perfecta, sublime, soberbia y gloriosa maldad es ese algo, y resulta curioso que, de la nada, haya empezado a hacerme cosquillitas en ese lugar otrora extraviado de mi psique llamado remordimiento. Soy una persona horrorosamente culera, y fui horrorosamente culero con mi personito, y ahora que finalmente entró en una fase de ignorar a Brujo cuando antes dificilmente se me despegaba, me doy cuenta de que mi antaño idolatrada perfidia ha convertido a mi persona en algo más bajo que los piojos que ahora infestan a las ratas que ahora infestan mis departamentos.
Aunado a esto, la tercera razón por la cual es un problema es que ya no sé que hacer para solucionar el distanciamiento. Intento ser la criatura encantadora que en ocasiones he logrado sacar a pasear, pero finalmente sólo termino por empeorarlo todo aún más haciendo algo cuya infamia ridiculiza todas mis pequeñas villanías.
Soy, en resumen, una madeja de confusión deprimida. A veces la culpa sí es muy intensa, sí me pega y sí me hace sentir como algo vil y despreciable que debería abandonar el planeta antes de intoxicar con su presencia los mantos acuíferos, derretir los polos con su acre aliento o extinguir otra ave tropical con su fulminante mirada. Y llega el momento en el que me pongo cursi, y ridículo y digo sandeces que rayan en lo memorable. Amar es ser incapaz de lastimar al otro sin lastimarse a si mismo... así de grave estoy.
Por el momento los dejo. Ojalá y no me entren unas ganas locas de beber blanqueador en el transcurso y los pueda volver a entretener con mis cuitas.
Hay varias razones por las cuales esto resulta problemático. La primera (y eso sólo porque es la que inmediatamente me vino a la mente) es que no estoy seguro desde hace cuanto. Podría ser desde hace cinco años, podría ser desde hace tres o podría ser desde apenas el mayo de éste. Esta incertidumbre se debe a las múltiples referencias a lo largo del tiempo transcurrido. Para dejar el asunto en peritas y manzanas y que resulte fácil de entender (tanto para mi como para ustedes) digamos que el individuo (sí, es un "el") me gusta desde hace 5, me dejó de caer en el hígado hace 4, me dí cuenta de que lo quería hace 3, estoy consciente de que me prende cabronamente desde hace 2 1/2 y me trae perdidamente enculado desde hace 7 meses.
La segunda es que algo bien conocido sobre mi se volvió problemático en un aspecto moral; mi maldad, mi perfecta, sublime, soberbia y gloriosa maldad es ese algo, y resulta curioso que, de la nada, haya empezado a hacerme cosquillitas en ese lugar otrora extraviado de mi psique llamado remordimiento. Soy una persona horrorosamente culera, y fui horrorosamente culero con mi personito, y ahora que finalmente entró en una fase de ignorar a Brujo cuando antes dificilmente se me despegaba, me doy cuenta de que mi antaño idolatrada perfidia ha convertido a mi persona en algo más bajo que los piojos que ahora infestan a las ratas que ahora infestan mis departamentos.
Aunado a esto, la tercera razón por la cual es un problema es que ya no sé que hacer para solucionar el distanciamiento. Intento ser la criatura encantadora que en ocasiones he logrado sacar a pasear, pero finalmente sólo termino por empeorarlo todo aún más haciendo algo cuya infamia ridiculiza todas mis pequeñas villanías.
Soy, en resumen, una madeja de confusión deprimida. A veces la culpa sí es muy intensa, sí me pega y sí me hace sentir como algo vil y despreciable que debería abandonar el planeta antes de intoxicar con su presencia los mantos acuíferos, derretir los polos con su acre aliento o extinguir otra ave tropical con su fulminante mirada. Y llega el momento en el que me pongo cursi, y ridículo y digo sandeces que rayan en lo memorable. Amar es ser incapaz de lastimar al otro sin lastimarse a si mismo... así de grave estoy.
Por el momento los dejo. Ojalá y no me entren unas ganas locas de beber blanqueador en el transcurso y los pueda volver a entretener con mis cuitas.
Este crimen contra la humanidad fue cometido por
Brujo Malo de Ningún-Lugar
en
19:51
No hay comentarios:
Debo dejar:
de moquear,
de perder tiempo y empezar a trabajar,
que me consideren un imbécil,
que me lleven al psiquiatra
lunes, 17 de septiembre de 2012
Demencia No. 1
Giras. Las hiedras te asfixian. Las llamas borran el
escalofrío. Giras. El pasillo arde junto contigo, la sombra te
aplasta, las flamas gritan. Giras. El violín sigue tocando, toca Do
y La. Tus setecientas manos dibujan triángulos con tiza. Giras. La
sombra grita desesperada, tiene una muñeca que llora tinta de sus
catorce ojos. Giras. Los ojos se clavan en ti. Giras. Los ojos son de
tiza, tú los dibujas. El pasillo aún no termina, lo ojos siguen
clavados en ti. Sigues dibujando los ojos. Giras. La muñeca tiene
trece ojos, tus quinientas manos me han arrancado veinte. Giras. Todo
es rojo, el pasillo es rojo. El suelo es de terciopelo. Las tres
paredes son de terciopelo. El techo es de terciopelo. Giras. El
violín lo toca una de tus ochocientas manos, no sabes cuál. La
sombra te sigue, la tocan para hacerla a un lado. Desaparece, dejando
caer a la muñeca. Giras. Van más de un billón de ojos, los ojos se
te clavan y sangras por sus punzadas. Do y La. El terciopelo son
hiedras rojas. Giras. La muñeca es una sombra, en su mano hay una
igual a ella. Las llamas se ríen. Te mira con sus veinte ojos y le
dibujas uno más con sangre y un juramento. Giras. Los ojos se
cierran y se dividen en dos más. Los ojos se cierran y se dividen en
dos más. La luz viene de detrás de ti. Giras. La luz sigue estando
detrás de ti. El violín toca algo nuevo, Do y La. Giras. La hiedra
tiene flores, flores tristes que arden en cuanto las tocas. Las
tocas. Las tocas. Giras. El pasillo arde y finalmente se acaba. Do y
La. Giras. Caes al suelo, es de madera. La gente te mira sorprendida.
Los miras, sus ojos eran los que se multiplicaban. Las hiedras
eran sólo rosas, su flama tu sangre en sus espinas. La muñeca está
en tus manos y tú sólo eres una muñeca de la muerte...
Este crimen contra la humanidad fue cometido por
Brujo Malo de Ningún-Lugar
en
21:29
No hay comentarios:
Debo dejar:
de confundir la locura con un arranque de inspiración,
de gastar mi tiempo en pendejadas,
de perder tiempo y empezar a trabajar,
de pretender escribir poesía,
el Uudyarth,
esto por el momento
lunes, 14 de mayo de 2012
Más apologías
Oh dulces lectores, lamento haberles dejado arrumbados cual muñecos de trapo y permitir que ésta cripta de lo ominoso y lo profano se empolvase y criara en su rancia podredumbre las más desconsideradas de las sospechas. ¿Hace cuánto que no tengo el placer de invocar desde sus bocas el seráfico canto de vuestras risas?¿Cuántos días han empollado la nefasta idea (o deseo) de mi inoportuno fallecimiento?
No lo sé, y en no saberlo me doy cuenta de lo cruel que es el abandono con la memoria y lo ásperas que las llamas de los días ya difuntos son para aquellos que hacen esperar.
He trabajado, en algo cuyas retóricas empiezo a dudar que merezcan el tiempo gastado en concebirlas, y que ocupará aún más tiempo de lo esperado y requerido. Mucho de ello no creo me merezca, y así me pudro entre la vergüenza y la impaciencia por mi engendro.
También temo, por el momento, que voluntad me falte para lidiar con el ocio que durante las últimas semanas he nutrido hasta volverle una rubicunda bestia que aplasta gran parte de los proyectos para erigirme sobre aquello que hasta ahora soy. Omitiendo el lenguaje lírico, se resume en que tengo hueva.
Aparte, y como podrán haber notado, he caído en las férreas garras de algo que algunos idealistas llaman enamoramiento y otros (más amargos, mas no menos ilusos) llaman enculamiento. A sazón, y como seguramente también han notado, el pusilánime sentimiento ni siquiera es concreto, ni tiene un ser con nombre por objeto. Digo que es ella y tres segundos llegan cual balazos a matar mi resolución; digo que es él, y entre desagrado y razón muere todo cuanto llame certidumbre.
Confieso (para hacer más bulto a ésta lista de excusas que ni eso son) que por fin he decidido comenzar mi educación en el ocultismo y las artes que entre absurdo y bufonada pretenden llamarse ciencias. El porque no debe ser objeto de investigación por vuestra parte, razones tengo y en demasía para mis aspiraciones (pocas de las cuales pueden osar llamarse nobles). Sólo añado que una vez concretas no necesitaré darles explicación.
Ok, mucho verbo para nada. Ahora abandono sus apreciables ojos y me despido, no sin hacer innecesaria mención de lo mucho que yo, Su Ominencia, me amo. Cuídense y no maten nada que yo no mataría.
No lo sé, y en no saberlo me doy cuenta de lo cruel que es el abandono con la memoria y lo ásperas que las llamas de los días ya difuntos son para aquellos que hacen esperar.
He trabajado, en algo cuyas retóricas empiezo a dudar que merezcan el tiempo gastado en concebirlas, y que ocupará aún más tiempo de lo esperado y requerido. Mucho de ello no creo me merezca, y así me pudro entre la vergüenza y la impaciencia por mi engendro.
También temo, por el momento, que voluntad me falte para lidiar con el ocio que durante las últimas semanas he nutrido hasta volverle una rubicunda bestia que aplasta gran parte de los proyectos para erigirme sobre aquello que hasta ahora soy. Omitiendo el lenguaje lírico, se resume en que tengo hueva.
Aparte, y como podrán haber notado, he caído en las férreas garras de algo que algunos idealistas llaman enamoramiento y otros (más amargos, mas no menos ilusos) llaman enculamiento. A sazón, y como seguramente también han notado, el pusilánime sentimiento ni siquiera es concreto, ni tiene un ser con nombre por objeto. Digo que es ella y tres segundos llegan cual balazos a matar mi resolución; digo que es él, y entre desagrado y razón muere todo cuanto llame certidumbre.
Confieso (para hacer más bulto a ésta lista de excusas que ni eso son) que por fin he decidido comenzar mi educación en el ocultismo y las artes que entre absurdo y bufonada pretenden llamarse ciencias. El porque no debe ser objeto de investigación por vuestra parte, razones tengo y en demasía para mis aspiraciones (pocas de las cuales pueden osar llamarse nobles). Sólo añado que una vez concretas no necesitaré darles explicación.
Ok, mucho verbo para nada. Ahora abandono sus apreciables ojos y me despido, no sin hacer innecesaria mención de lo mucho que yo, Su Ominencia, me amo. Cuídense y no maten nada que yo no mataría.
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