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sábado, 28 de enero de 2012

Cosas que me llevaré a mi planeta (no. 1)

Es lindo ¿verdad?.
Se llama crisopa, no nieguen que lo aman.

domingo, 14 de agosto de 2011

¿Peor que animales?

Todos ustedes estarán familiarizados con mi misantropía -y en caso contrario, pueden remediarlo con un vistazo ligero a este glauco blog-, son concientes de que mi desprecio a la humanidad no se limita a lo que ya es considerado estúpido o patético, sino que también abarca varias cualidades que en momentos repentinos me da por rebajar a la categoría de defectos, y sobretodo saben -o deben saber- que me ofende ser llamado humano. Admito, sin embargo, que en ocasiones contadas -MUY contadas- llego a usar la palabra humano como un halago a las ficciones que se caracterizan por un agradable realismo y carecen de los estúpidos ideales que vuelven a la lectura sosa y mediocre.

Teniendo bien en claro esto, puedo agregar que de acuerdo a mi filosofía personal, que es bastante semejante al satanismo -a veces de plano me declaro satanista -, el ser humano es sólo otro animal, ni mejor ni peor que un elefante, gusano u oso de circo. No voy a negar que los homo sapiens tiene bastantes virtudes, pero de nombrarlas lo hago con la misma "frialdá" con la que puedo decir que las cucarachas son resistentes a la radiación, muy adaptables, veloces y sociables.

Ya explicado todo lo anterior, os contaré a qué -ingados viene todo esto. Resulta que el otro día iba yo caminando por Reforma cuando llamó mi atención un letrero en la parte superior de unas cajas metálicas -cuyo propósito ignoro- en el cual se leía lo siguiente "El éxito a toda costa nos hace peor que los animales". Y me dejó pensando ¿Por qué manejan la palabra "animales" como si se tratara de algo malo?¿ Por qué hacerlo como si tener escamas o plumas fuera la peor ofensa que se pudiera nombrar?

Y llegué a la conclusión de que la humana es una especie demasiado egocéntrica. Así que simplemente os bajaré los humos: Para aquellos que apoyen la evolución, temo informarles que sólo son changuitos que tuvieron suerte. Para los que practiquen una de las llamadas "religiones de Abraham", lo siento, pero la única especie que -el puto- Dios expulsó del paraíso fueron las personitas.

Puede que haya otros animales que hagan la guerra, maten por diversión y hagan otras tantas curiosidades pintorescas que no se les deban mencionar a los niños pequeños, pero son los simios pelados quienes las hacen todas al mismo tiempo. Aviso, si os dan asco los sapos, me quedaría corto si dijera que el sentimiento es mutuo.

Dejaré esto aquí, pero espero que la humanidad sea conciente de que la bestialidad puede ser mejor que la hipocrecía evolutiva, que las manos tienen tanto mérito como las alas y que los humanos llevan muy poco tiempo en el planeta como para saber si en verdad un cerebro "desarrollado" asegura la supervivencia a largo plazo de la especie...

miércoles, 13 de julio de 2011

Popurrí

Buenas noches humanos y miscelánea fauna intergaláctica y/o dimensional, os saludo desde el cómodo interior de mi pijama gris. Me encuentro escribiendo a estas horas porque el día de hoy se me ocurrió ignorar el bien sabido hecho de que el té también tiene cafeína, por lo que me permitiré atormentarlos con mis desvaríos, necedades y otras tantas incongruencias tantos lógicas como gramaticales para que encuentren fresco, horroroso y cáustico material en la mañana -oh soy un santo-.

¿De que os hablaré en esta noche tan singularmente húmeda y fría -osease hermosa para mí-? Podría ser de mis múltiples locuras concernientes al lenguaje; que la extinción de las palabras os y vuestro en nuestro dialecto son de los más estúpidos atentados contra el idioma hablado, o que me sentiría mucho más cómodo si el castellano tuviera mejores maneras de indicar el vocativo y así evitarnos molestias al hablar como confundir "¿Quieres té negro?" con "¿Quieres té, negro?".

Posiblemente también os pueda hablar de la manera en la que la abrumadora popularidad de los vídeos sobre personajes cayéndose de borrachos me ha alentado a declararme extinto en el país y mudarme a un lugar muy muy lejano (la Antártica, los Cárpatos y el reino perdido de Buthan están entre mis principales opciones por el momento, justo después del imperio subterráneo de la gente verde). Creo que estoy exagerando, aunque en todo caso esa exageración y amargura me dice que necesito urgentemente un retiro espiritual.

Pero esas son nimiedades comparadas con el hecho de que -suenan trompetas- ¡Me he puesto finalmente en contacto con mi ornitorrinco interior! Mamadas. Bueno no. Tenía que escoger un ente ancestral o prehumano y sinceramente el ornitorrinco no sólo es más cool, también es más divertido. A lo que me refiero es creo haber cortado finalmente el cordón umbilical con la humanidad. Después de enagenarme con tres videojuegos cuyo objetivo es matar humanos -ya sea con enfermedades pandémicas, zombies o torres controladas por orcos, fantasmas y demonios-, finalmente llorar en la escena de Hellboy 2 en la que matan al elemental y deprimirme abismalmente cada vez que pienso en lo que le pasará a los pobres árboles cercados de "Polnaco" he llegado a la conclusión de que si llega una especie de apocalipsis extermina-humanitos seré más que feliz.

Es por eso que he resuelto mis diferencias con la involución humana y decidido convivir armónicamente con ella por cuestión de intereses comunes.

miércoles, 16 de junio de 2010

La tormenta

La ciudad iba apagando su bullicio conforme el sol de las cavernas disminuía su intensidad; de manera casi imperceptible para los impacientes, preocupante para quienes tenian prisa. Poco a poco el apacible canto de la Cascada de Celeste se imponia sobre los ruidos cotidianos de Ciudad Colmena.
Pero algo inquietaba a las salamandras, perturbando su innato amor al sueño.La gente lo hubiera pasado de largo si no se trataran de criaturas igneas, que inconsientemente suelen hacer notar su prescencia de formas que suelen acabar en tragedia. Claro que nadie les guardaba rencor por ello, era parte de su naturaleza -junto con el ayudar gustosas a resolver los problemas que causaban-.
En fin, el dolor o la simple curiosidad hicieron que todos dirigieran sus miradas al horizonte, para encontrar una nube enorme y negra, obesa con agua y granizo. Pero mas extraño aun ¡chillaba! Si, como una bandada de murcielagos, creaba un estruendo agudo y doloroso para los oidos.
¿Que explicacion se le podria dar a tan extraño fenomeno? Muy facil, ¡Ratonubes! Esas criaturas tan insinificantes podian volverse mas peligrosas que la reina de los enanos en una rabieta.
Ahora solo faltaba esperar, esperar a que los vaporosos roedores se marcharan como habian llegado...