lunes, 21 de noviembre de 2011

O de Odio

Quien me conozca sabrá que estoy diciendo la verdad; no me gusta el odio ponzoñoso, y menos cuando el único que sufre por ello es uno mismo. En parte porque en mi minusculamente micrométrica escuela es algo así como un deporte nacional -y yo odio practicamente todos los deportes que no sean badminton-, pero más que nada se debe a que sólo puedo sentir tres cosas en caso de que alguien me desagrade: ira, desprecio u odio, y no me agrada la idea de guardarme ninguno de ellos para mi mismo.

La ira es la menos preocupante de todas; es explosiva, sí, pero hasta ahora sólo ha habido varios estrangulados y bastantes más risas de las que me gustaría admitir. Puedo sentirme iracundo con casi cualquiera, no importa que tanto quiera, adore o admire a esa persona. Es algo que todo el mundo puede pedir y gozar -si es que de masoquistas quieren que tratemos- y pasa tan rápido que le suele seguir una ola de felicidad que muchos aprovechan como fundamento para llamarme bipolar.

El desprecio es un poco más fuerte, y como misántropo que soy es un denominador común de prácticamente todos los días en los que convivo con humanos. Desprecio muchas cosas, las cuales hasta ahora sólo han servido como combustible para mis múltiples chistes crueles (1)- hay varios entes que sólo como tal dejan de ser inútiles-. Mi trato con lo que merece que mire para abajo es casi cordial y procuro no desgastar ni mi persona ni mi tiempo lidiando con tanta pendejez, mediocridad y falta de sentido común.

Pero el odio, el odio es algo diferente. No es explosivo, no es divertido, no es algo inofensivo y definitivamente no es algo que puede ser aspirado y/o deseado por la población normal. Mi odio puede ser considerado un cumplido, jamás odiaré a alguien que considere por debajo de mi nivel; involucra respeto y, ya que estoy en esto de la sinceridad, un poco de miedo. Mi odio es inmortal, no perece cuando llega la venganza ni decae con el tiempo. Hay muy pocas personas que se lo han ganado y -por muy extraño que suene- me alegra haber encontrado a alguien más.

Hasta ahora las únicas razones que había tenido para tenerle cierto desagrado sólo se elevaban a hacer sufrir a una de las personas que más quiero en el mundo. Lo siento, pero por mucho que ame a alguien -y ese alguien sea hecho penar por otro- el odio por ósmosis no suele funcionar en mí.

Después llegó la ola de sospechas que él causó. La paranoia de mi amiga es algo feo y me martirizó por lo menos tres veces durante ese tiempo. Entonces se ganó la categoría de enemigo imposible de detestar, todavía algo desestimable y que podía pasar por alto.

Lo lindo pasó éste sábado, cuando como buena persona que se preocupa por su afines acompañe a la chica para que lo viera en metro Polnaco y así tuvieran tiempo para conversar. Su Ominencia iba a pasar a ver una librería allá por Pabellón -ñoñada que terminó traumáticamente y de la cual os hablaré después-, y confiando en que todavía no entrabamos en trato hostil le pregunté al insecto miserable cómo se llegaba. El hecho de que después tuviera que echarme una caminata maratónica por haber sido enviado en la dirección contraria resume elegantemente todo lo que tengo que decir al respecto.

Lo curioso es lo que había dicho ella justo antes de que el aludido llegara “Odia a todo el mundo y todo el mundo lo odia”. No creo que se necesite de todo el mundo, yo solito basto.

(1) les prometo una compilación de sangronadas épicas un día de estos.

viernes, 28 de octubre de 2011

El pequeño Kobo

Su llegada al mundo fue, en su momento, comparada con la Inmaculera Concepción. Sólo que en su caso se trató no del hijo de Dios traído al mundo para salvar a la humanidad (disque), sino del ansiado engendro de la diosa Minerva (en una unión tanto lésbica como trans-especie con una simple mortal), enviado con el propósito de traer júbilo y regocijo a Fabala Salima Bruzus,quien hasta ahora -y a pesar de la numerosa evidencia en contra- sostiene haberle parido.

En un paralelismo fascinante con la historia bíblica, su presunta madre estaba ya casada con un noble -venido a menos- de las tierras desiertas llamado Osama Fiyero Azu, quien nunca se preguntó sobre la legitimidad de aquel mocoso de piel blanca y negra como uno de sus numerosos descendientes (a pesar de tratarse del primer hijo de su hasta-entonces-estéril esposa).

Sus padres quisieron que el niño ostentara el nombre de Kobo, algo curioso debido a que, como había pasado 30 años atrás cuando nació Fabala, los progenitores discrepaban en el porqué del nombre. De acuerdo con Osama, el niño fue intentado bautizar -el "intentado" gracias a que la ceremonia nunca se llevó a cabo debido a la aversión que le tenía el infante al agua- en honor a un poderoso gigante que había muerto ahogado unos meses antes de que naciera; mientras que Fabala aseguraba que el nombre lo leyó en la frente del neonato cuando lo colocaron por primera vez en sus brazos -cosa que asumió como una orden divina que convenía obedecer-.

Con el tiempo, los talentos del niño fueron haciéndose notar. Su habilidad para narrar historias era tan asombrosa que su propio padre intentó utilizarle para poder ganar de nuevo el favor del rey, plan jamás realizado debido a que el monarca fue ejecutado por una turba enfurecida de ideas comunistas mientras la esperanzada familia viajaba al palacio.

Temerosos del nuevo gobierno, Kobo y su numerosa familia (que además de sus progenitores incluía las 6 concubinas de su padre y 24 medios hermanos) huyeron del país. Fue durante este tiempo que el pobre empezó a sufrir de serios problemas digestivos los cuales desquiciaban a su madre al grado que en una ocasión se le encontró en su cuarto farfullando que lo iba a matar.

Afortunadamente, su madre se dio cuenta de que los problemas eran sólo causados por la gran cantidad de comida que Kobo ingería por ansiedad y optó por simplemente colocar un candado en la alacena, curando así los problemas de su hijo.

Fue esta la infancia del gran prodigio que marcaría una era y que algún día liberaría a la gente del cabello verde y llevaría a la humanidad de la mano al paraiso de la sabiduría infinita.

En otras palabras, ésta es mi desquiciada -y ligeramente menos odiosa- manera de decir ¡Muéranse de envidia cabrones, tengo un eReader!

lunes, 17 de octubre de 2011

Rebelión

Por motivos sólo lógicos para Su Ominencia, he decidido entrar en huelga contra un patrón corrupto, voraz y completamente falto de moral llamado Su Ominencia.
No, no oyeron mal, mi subconsciente se volvió rojillo y decidió rebelarse contra lo primero que tuvo enfrente: yo mismo.
Es así como hago una (mala -pésima {lastimera}-) reducción al absurdo del mocunismo y me libero de la opresión que Yo ha cargado inescrupulosamente sobre mi persona, con el único fin de perseguir el bien propio e ignorando por completo las necesidades de los demás.
Sinceramente esto es más que ridículo y debería dejarlo de una buena vez antes de que me la crea.
Buenas noches a todos ustedes y que sueñen con globos aerostáticos fabricados con vísceras humanas.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Su Ominencia y el Tianguis

Creo, queridos lectores y lectoras, que me estoy empezando a adaptar a vuestra desconcertante cultura; o por lo menos se me está quitando lo imbécil en cuanto al trato humano se refiere.

Para no dejarlos con la duda por más tiempo del retóricamente requerido como preludio, revelaré de una vez el motivo de esta nota: hoy evité ser vilmente estafado en un tianguis (wiiiiiii); cosa que para una torpe persona que se suele referir a ellos como "la mística tierra de la gente de las lonas" es una proeza digna de colocarse al lado de las de Rama, Quetzalcoatl, el Cid y Sigfrido.

Y es que, estimada gente del otro lado del monitor, hay tres cosas en las que a pesar de su ineptitud, vuestro amado Brujo no puede ser facilmente engañado: sushi, piedras semipreciosas y artículos de caligrafía.

Todo el asunto empezó de una manera de lo más ordinaria: con un excéntrico yo caminando de regreso a su acogedora guarida.

Resulta que, como todos los sábados, estaba yo atravesando el parque del encantador Kiosco Morisco, cuando llamó mi atención el hecho de que había un tianguis instalado enfrente de este. Motivado por mi curiosidad natural, me acerqué a ver qué había de interesante en venta. Un puesto con absurdamente grandes cantidades de plumas fue lo único que llamó mi atención.

Movido una vez más por mi curiosidad, decidí preguntar al regordete vendedor si tenía plumas de caligrafía. Me contesto de una manera que se me quedo grabada en la memoria: "Todas las plumas sirven para caligrafía" dijo, mientras yo me daba cuenta de que el hombre no sabía lo que vendía...

Conteniendo la risa en mi knilch, puse mi más fastidiosa cara de mocoso arrogante y le pregunté si tenía plumas fuente, a lo que respondió señalándome una pequeña porción del mostrador.

Primero tomé una pluma negra con adornos dorados. "Esa cuesta $300. La plateada que está a un lado es Parker" me dijo mientras atendía a una señora chaparrita y con bigote.

Tomé la supuesta pluma Parker, y, a decir verdad, si alguien me la regalara me podría dar cuenta de tres cosas:
1o-La buena voluntad de la persona,
2o-su conocimiento profundo sobre mis manías absurdas y
3o-que estaba un poco corto de capital a la hora de realizar la compra.

Como acabo de decir, el objeto no era la gran cosa; sin embargo, tenía la peculiaridad de que su forma servía obviamente para caligrafía oriental -habiendo incursionado y fracasado en el uso del pincel con tal propósito, la adquisición de dicho objeto me resultaba bastante tentadora-. "¿Cuanto cuesta su pluma china?" pregunté, poniendo un énfasis en la palabra "china" que tenía por propósito hacerle notar que no había caído en su pérfida trampa.
"Esa cuesta $350; y no es china, es japonesa, sólo que los símbolos se parecen"

Vi la marca; según yo y Google Translate, la fonética de la palabra "Huadong" no correspondía en lo absoluto con ninguna palabra japonesa, mientras que la palabra china para referirse al Este sonaba exactamente igual.

Ahora, quiero aclarar dos cosas:
-Hubiera comprado la pluma aunque costara los $350 y fuera de dudosa procedencia. Usualmente no me pongo roñoso en cuanto a la calidad de los objetos exóticos que compro. Y sinceramente no me hubiera importado que dudaran de mi salud mental.

-Lo que evitó que lo hiciera fue el hecho de que el pendejo del puesto tuviera la indecencia de intentarme engañar no una, sino dos veces; y que, bajo la creencia de que me podía chamaquear como a cualquier otro ignorante, intentara convencerme con el argumento de que "los símbolos son muy parecidos" de comprarle su mugrosa pluma. Me importa -y fastidia- mucho que cuestionen y ofendan mi inteligencia de esa manera.

Me marché sin decir nada, mientras el despreciable volvía con la bigotona tras haber fracasado en su estafa...

martes, 6 de septiembre de 2011

Trayendo para ustedeces un corte comercial

¿Cansado de leer mensajes en cadena cada vez más estúpidos?¿Fastidiado de tropezarte con alguna de esas estupideces en tus redes sociales?¿O simplemente te sientes ofendido porque haya gente que te considere lo suficientemente falto de neuronas para caer en sus pendejas bromas?

¡No sufras más!El Brujo Malo de Ningún-Lugar trae para ti un nuevo producto del Infame Gremio de Superchería. Se trata de nada más y nada menos que el supremo, magnífico y maravilloso Filtro Anti-Cadenas (suenan aplausos).

(Ni de chiste)Científicamente comprobado, esta innovadora invención (no) le garantiza que nunca más volverá se tendrá que molestar por una de estas monsergas.

Sólo siga estos sencillos pasos y en segundos estará protegido de cualquier maldición (en el remoto caso de que esta fuera real).

1.- Consiga (o elabore) una bolsa tejida a mano con la forma de Cthulhu (de preferencia color verde bandera de Zimbabwe).

2.-Coloque una imagen de su personaje favorito del libro que más odie en el mundo.

3.-Al reverso escriba la siguiente fórmula mágica:

Quien de hoy en adelante un mensaje spam me mande, sufrirá gonorrea y cáncer, también lepra fulminante.

Quien sea mujer y hoy ose mandarme una cadena, le acompañará el horror y la pena de ver a su abuela en tangas de franela, perreando en el circuito interior. Quedará embarazada de un chaca asqueroso lleno de forúnculo y con los dientes caídos, que la hará prostituirse en un burdel de Tepito.

Quien sea hombre y hoy decida hacerme llegar un maldito mensaje cadena, no sólo se le secará el pito después de tirarse a una paquiderma mil veces peor que Paquita la del barrio, sino que también terminará en una isla desierta con un cactus donde le quepa.

Así está la cosa, escúchenme bien y más les vale que no lo intenten hacer, pues si en vuestra ignorancia se atreven a desafiar estas palabras, vivirán bajo un puente, comiendo heces de perra.



Por cuestiones (simultaneamente) filantrópicas y misantrópicas, esta información es totalmente gratis para todo aquel que la requiera.
No nos hacemos responsables de cualquier efecto secundario que pudiera afectar su vida de manera directa o indirecta.
Esta usted pendejo si cree que vamos a reembolsarle el dinero que gaste en su Filtro Anti-Spam. Esto incluye los gastos de imprimir esta información, de pagar en el café Internet para verla o cualquier otra idiotez que se le ocurra.

lunes, 22 de agosto de 2011

"Nutrición y Siglo XXI" por el Dr. Buguiberto del Saco

De acuerdo con los especialistas, la dieta de un coco saludable debe estar constituida por niños malos y miedo en iguales proporciones. Haciendo una rudimentaria comparación con los requerimientos nutricionales humanos, se podría decir que los niños -por su alto contenido proteico y glucémico- le proporciona al coco la energía necesaria para realizar sus funciones, mientras que el miedo cumple un papel parecido al de las vitaminas, y una deficiencia de este último puede traer serias repercusiones sobre el organismo del individuo.

En años recientes se ha observado un serio declive en la salud de la población coco a nivel mundial que, de acuerdo con investigadores de la Universidad Transilvana de Investigación Humana y el Instituto de Medicina Demoniaca de Catemaco, ha sido causada por diversos factores, entre los cuales destacan los mencionados a continuación:

-El alto índice de obesidad entre los niños humanos:
Recientemente la población humana -de cuyos infantes se ha alimentado nuestra especie durante decenas de miles de años-, están en un proceso de engrosamiento que afecta directamente a los cocos, ya que nuestros organismos no han evolucionado para procesar las grandes cantidades de lípidos que suele incluir un niño actual.

-La sobre exposición a la luz:
En tiempos de nuestros abuelos, la temida radiación luminosa desaparecía en el momento en el que se ocultaba el sol y la única protección que tenían los humanos para mantenernos a raya durante la noche era aquella que pudiera proporcionar el fuego de las velas. En nuestros días, sin embargo, la energía eléctrica ha traído consigo iluminaciones más potentes, dañinas y duraderas que ocasionan serios problemas a la hora de obtener nuestra ingesta requerida de miedo y carne infantil.

-Las nuevas tendencias del miedo humano:
Durante muy largo tiempo, los miedos de nuestras víctimas eran más parecidos a animales que consideraban peligrosos y antropófagos, por lo que la selección natural nos fue dando un aspecto bestial y ligeramente humanoide. El hecho de que ahora la industria cinematográfica haya traído nuevos tipos de horrores -como niñas feas y harapientas que salen de pozos, monstruos ojones que supuestamente vienen del espacio y cadáveres que mágicamente regresan a la vida- nos ha hecho parecer patéticos y difícilmente atemorizantes, lo cual reduce la cantidad de miedo que podemos extraer de manera preocupante.

-El alza en el mal comportamiento infantil:
A pesar de que pueda parecer una buena noticia, temo informarles que no es así. Si bien esto significa más niños para devorar -sólo los niños malos son zampables, los buenos nos resultan altamente tóxicos- no hay que perder de vista que se trata de grandes cantidades de alimento de baja calidad que a la larga pueden traer consigo varios padecimientos del sistema digestivo.

Estos factores explican de manera satisfactoria el actual estado de obesidad, palidez y fatiga presentes en la mayoría de los cocos, así como la alarmante incidencia de coco-cáncer de piel y otras aflicciones de la dermis.

Pese a todo esto, espero que nuestro gobierno pueda llegar a una solución que evite lo que se esta empezando a temer: la completa extinción del género Homo Bogus en un futuro próximo...

domingo, 14 de agosto de 2011

¿Peor que animales?

Todos ustedes estarán familiarizados con mi misantropía -y en caso contrario, pueden remediarlo con un vistazo ligero a este glauco blog-, son concientes de que mi desprecio a la humanidad no se limita a lo que ya es considerado estúpido o patético, sino que también abarca varias cualidades que en momentos repentinos me da por rebajar a la categoría de defectos, y sobretodo saben -o deben saber- que me ofende ser llamado humano. Admito, sin embargo, que en ocasiones contadas -MUY contadas- llego a usar la palabra humano como un halago a las ficciones que se caracterizan por un agradable realismo y carecen de los estúpidos ideales que vuelven a la lectura sosa y mediocre.

Teniendo bien en claro esto, puedo agregar que de acuerdo a mi filosofía personal, que es bastante semejante al satanismo -a veces de plano me declaro satanista -, el ser humano es sólo otro animal, ni mejor ni peor que un elefante, gusano u oso de circo. No voy a negar que los homo sapiens tiene bastantes virtudes, pero de nombrarlas lo hago con la misma "frialdá" con la que puedo decir que las cucarachas son resistentes a la radiación, muy adaptables, veloces y sociables.

Ya explicado todo lo anterior, os contaré a qué -ingados viene todo esto. Resulta que el otro día iba yo caminando por Reforma cuando llamó mi atención un letrero en la parte superior de unas cajas metálicas -cuyo propósito ignoro- en el cual se leía lo siguiente "El éxito a toda costa nos hace peor que los animales". Y me dejó pensando ¿Por qué manejan la palabra "animales" como si se tratara de algo malo?¿ Por qué hacerlo como si tener escamas o plumas fuera la peor ofensa que se pudiera nombrar?

Y llegué a la conclusión de que la humana es una especie demasiado egocéntrica. Así que simplemente os bajaré los humos: Para aquellos que apoyen la evolución, temo informarles que sólo son changuitos que tuvieron suerte. Para los que practiquen una de las llamadas "religiones de Abraham", lo siento, pero la única especie que -el puto- Dios expulsó del paraíso fueron las personitas.

Puede que haya otros animales que hagan la guerra, maten por diversión y hagan otras tantas curiosidades pintorescas que no se les deban mencionar a los niños pequeños, pero son los simios pelados quienes las hacen todas al mismo tiempo. Aviso, si os dan asco los sapos, me quedaría corto si dijera que el sentimiento es mutuo.

Dejaré esto aquí, pero espero que la humanidad sea conciente de que la bestialidad puede ser mejor que la hipocrecía evolutiva, que las manos tienen tanto mérito como las alas y que los humanos llevan muy poco tiempo en el planeta como para saber si en verdad un cerebro "desarrollado" asegura la supervivencia a largo plazo de la especie...