sábado, 28 de enero de 2012

Cosas que me llevaré a mi planeta (no. 1)

Es lindo ¿verdad?.
Se llama crisopa, no nieguen que lo aman.

lunes, 23 de enero de 2012

Bello Lunes (ja)

Su Ominencia ha sido asaltado.

Pasó de regreso a mi casa, a menos de dos cuadras de ella, casi enfrente de la tortillería a la que siempre voy. Llegaron por detrás y sin hacer ruido. Me pusieron un brazo en el hombro, como si me conocieran y me quisieran dar una grata sorpresa. Terminaron apoyándome contra la puerta en la que usualmente se para un lindo gato dorado con ojos azules y ahí me dí cuenta de que uno de ellos tenía una cicatriz todavía fresca en el lado derecho de la cara.

Hasta este momento no me había dado cuenta de lo útil que me podría resultar el hecho de que mi esclava es prácticamente imposible de abrir. Le dio tiempo a mi celular y lector electrónico de ser ignorados por completo. La esclava heroicamente terminó sólo doblándose por el forcejeo y ellos se fueron antes de que pudieran llevarse algo.

Curioso es el hecho de que lo único que se me ocurría mientras forcejeaban para llevarse mi esclava era en lo ridículo que me debía ver con mi cara de imbécil pasmado. De hecho ellos también se veían ridículos sacudiendo inútilmente el pequeño adorno dorado como si planearan usarle de víctima sexual.

Sigo pasmado, aún no se me empiezan a ocurrir cosas sádicas y divertidas.

Extraño, pero creo haberme asustado más cuando mi cuenta en "Yogurtland" tuvo la
indecente idea de superar mi presupuesto.

(Nota de dos días después: la cicatriz que me quedó hace creer que me intenté cortar las venas con un bolillo seco)

martes, 10 de enero de 2012

Ominoso 2012

Con garbo y extravagancia Su Ominencia os saluda por primera vez en este año(el cual sinceramente espero -mas no creo- que azote a la humanidad). Sientanse honrados, podrían vivir para ver a sus enemigos más acérrimos horneados y rellenos en la cena de navidad que, si tenemos suerte, los zombies sabrán preparar con los despojos. O podrían darse cuenta de que al igual que en incontables ocasiones anteriores, se trata sólo de una farsa conspirada para crear más ridículos, estorbosos y pendejérrimos humanos a los imbécil. En todo caso, supongo que sería sabio modificar la apuesta de Pascal cambiando la palabra "Dios" por "Fin del Mundo" y "paraiso" por "Orgías de proporciones heliogabálicas" -procurando seguir el resultante al pie de la letra-.

¿Qué les contaré ahora? ¿Que desarrollé un profundo e inexplicable horror a cualquier tipo de compromiso y me doy cuenta de que quiero vivir como un ser de alma libre? ¿Que me deprime saber que me perdí de las más grandes celebraciones en la historia de la civilización por no haber nacido ni en Roma ni 1800 años atrás?¿Que precisamente por esto último me mata el no poder colocar mis huesudas manos sobre "Child of the Sun" de Kyle Onstott(triste muy tristemente no existe en ebook)?

Bueno, ya lo escribí y me daría una hueva brobdingnagiana borrarlo y escribirle un reemplazo, por lo que ahí quedarán dichas confesiones.

Como sea, feliz y tortuoso descenso en lo -ojalá- último de la decadencia humana les desea Su Ominencia.

lunes, 28 de noviembre de 2011

"Hell has no fury like a warlock scorned" No. 1

"Sincerely dear, if love were food, we would have starved on the bones we gave each other"

lunes, 21 de noviembre de 2011

O de Odio

Quien me conozca sabrá que estoy diciendo la verdad; no me gusta el odio ponzoñoso, y menos cuando el único que sufre por ello es uno mismo. En parte porque en mi minusculamente micrométrica escuela es algo así como un deporte nacional -y yo odio practicamente todos los deportes que no sean badminton-, pero más que nada se debe a que sólo puedo sentir tres cosas en caso de que alguien me desagrade: ira, desprecio u odio, y no me agrada la idea de guardarme ninguno de ellos para mi mismo.

La ira es la menos preocupante de todas; es explosiva, sí, pero hasta ahora sólo ha habido varios estrangulados y bastantes más risas de las que me gustaría admitir. Puedo sentirme iracundo con casi cualquiera, no importa que tanto quiera, adore o admire a esa persona. Es algo que todo el mundo puede pedir y gozar -si es que de masoquistas quieren que tratemos- y pasa tan rápido que le suele seguir una ola de felicidad que muchos aprovechan como fundamento para llamarme bipolar.

El desprecio es un poco más fuerte, y como misántropo que soy es un denominador común de prácticamente todos los días en los que convivo con humanos. Desprecio muchas cosas, las cuales hasta ahora sólo han servido como combustible para mis múltiples chistes crueles (1)- hay varios entes que sólo como tal dejan de ser inútiles-. Mi trato con lo que merece que mire para abajo es casi cordial y procuro no desgastar ni mi persona ni mi tiempo lidiando con tanta pendejez, mediocridad y falta de sentido común.

Pero el odio, el odio es algo diferente. No es explosivo, no es divertido, no es algo inofensivo y definitivamente no es algo que puede ser aspirado y/o deseado por la población normal. Mi odio puede ser considerado un cumplido, jamás odiaré a alguien que considere por debajo de mi nivel; involucra respeto y, ya que estoy en esto de la sinceridad, un poco de miedo. Mi odio es inmortal, no perece cuando llega la venganza ni decae con el tiempo. Hay muy pocas personas que se lo han ganado y -por muy extraño que suene- me alegra haber encontrado a alguien más.

Hasta ahora las únicas razones que había tenido para tenerle cierto desagrado sólo se elevaban a hacer sufrir a una de las personas que más quiero en el mundo. Lo siento, pero por mucho que ame a alguien -y ese alguien sea hecho penar por otro- el odio por ósmosis no suele funcionar en mí.

Después llegó la ola de sospechas que él causó. La paranoia de mi amiga es algo feo y me martirizó por lo menos tres veces durante ese tiempo. Entonces se ganó la categoría de enemigo imposible de detestar, todavía algo desestimable y que podía pasar por alto.

Lo lindo pasó éste sábado, cuando como buena persona que se preocupa por su afines acompañe a la chica para que lo viera en metro Polnaco y así tuvieran tiempo para conversar. Su Ominencia iba a pasar a ver una librería allá por Pabellón -ñoñada que terminó traumáticamente y de la cual os hablaré después-, y confiando en que todavía no entrabamos en trato hostil le pregunté al insecto miserable cómo se llegaba. El hecho de que después tuviera que echarme una caminata maratónica por haber sido enviado en la dirección contraria resume elegantemente todo lo que tengo que decir al respecto.

Lo curioso es lo que había dicho ella justo antes de que el aludido llegara “Odia a todo el mundo y todo el mundo lo odia”. No creo que se necesite de todo el mundo, yo solito basto.

(1) les prometo una compilación de sangronadas épicas un día de estos.

viernes, 28 de octubre de 2011

El pequeño Kobo

Su llegada al mundo fue, en su momento, comparada con la Inmaculera Concepción. Sólo que en su caso se trató no del hijo de Dios traído al mundo para salvar a la humanidad (disque), sino del ansiado engendro de la diosa Minerva (en una unión tanto lésbica como trans-especie con una simple mortal), enviado con el propósito de traer júbilo y regocijo a Fabala Salima Bruzus,quien hasta ahora -y a pesar de la numerosa evidencia en contra- sostiene haberle parido.

En un paralelismo fascinante con la historia bíblica, su presunta madre estaba ya casada con un noble -venido a menos- de las tierras desiertas llamado Osama Fiyero Azu, quien nunca se preguntó sobre la legitimidad de aquel mocoso de piel blanca y negra como uno de sus numerosos descendientes (a pesar de tratarse del primer hijo de su hasta-entonces-estéril esposa).

Sus padres quisieron que el niño ostentara el nombre de Kobo, algo curioso debido a que, como había pasado 30 años atrás cuando nació Fabala, los progenitores discrepaban en el porqué del nombre. De acuerdo con Osama, el niño fue intentado bautizar -el "intentado" gracias a que la ceremonia nunca se llevó a cabo debido a la aversión que le tenía el infante al agua- en honor a un poderoso gigante que había muerto ahogado unos meses antes de que naciera; mientras que Fabala aseguraba que el nombre lo leyó en la frente del neonato cuando lo colocaron por primera vez en sus brazos -cosa que asumió como una orden divina que convenía obedecer-.

Con el tiempo, los talentos del niño fueron haciéndose notar. Su habilidad para narrar historias era tan asombrosa que su propio padre intentó utilizarle para poder ganar de nuevo el favor del rey, plan jamás realizado debido a que el monarca fue ejecutado por una turba enfurecida de ideas comunistas mientras la esperanzada familia viajaba al palacio.

Temerosos del nuevo gobierno, Kobo y su numerosa familia (que además de sus progenitores incluía las 6 concubinas de su padre y 24 medios hermanos) huyeron del país. Fue durante este tiempo que el pobre empezó a sufrir de serios problemas digestivos los cuales desquiciaban a su madre al grado que en una ocasión se le encontró en su cuarto farfullando que lo iba a matar.

Afortunadamente, su madre se dio cuenta de que los problemas eran sólo causados por la gran cantidad de comida que Kobo ingería por ansiedad y optó por simplemente colocar un candado en la alacena, curando así los problemas de su hijo.

Fue esta la infancia del gran prodigio que marcaría una era y que algún día liberaría a la gente del cabello verde y llevaría a la humanidad de la mano al paraiso de la sabiduría infinita.

En otras palabras, ésta es mi desquiciada -y ligeramente menos odiosa- manera de decir ¡Muéranse de envidia cabrones, tengo un eReader!

lunes, 17 de octubre de 2011

Rebelión

Por motivos sólo lógicos para Su Ominencia, he decidido entrar en huelga contra un patrón corrupto, voraz y completamente falto de moral llamado Su Ominencia.
No, no oyeron mal, mi subconsciente se volvió rojillo y decidió rebelarse contra lo primero que tuvo enfrente: yo mismo.
Es así como hago una (mala -pésima {lastimera}-) reducción al absurdo del mocunismo y me libero de la opresión que Yo ha cargado inescrupulosamente sobre mi persona, con el único fin de perseguir el bien propio e ignorando por completo las necesidades de los demás.
Sinceramente esto es más que ridículo y debería dejarlo de una buena vez antes de que me la crea.
Buenas noches a todos ustedes y que sueñen con globos aerostáticos fabricados con vísceras humanas.